Desde el inicio de la civilización, los seres humanos hemos anhelado adquirir conocimientos por medio del aprendizaje continuo, unos más que otros, pero de forma general, la sociedad ha ido construyendo una red neuronal natural que ha creado aldeas e imperios y que también los ha destruido usando las ventajas de esos conocimientos. Esas redes sociales analógicas se ampliaron enormemente gracias a la irrupción de las redes sociales digitales.
Si tenemos en cuenta que hoy la esperanza de vida es superior a la de hace un siglo, ya con el solo hecho de proyectar la cura del envejecimiento antes de 2050, gracias al avance científico (convergencia de la NanoTech, BioTech, InfoTech y CognoTech), la humanidad se posiciona en un terrero superior en la escala evolutiva con respecto a otros seres vivos.
La esperanza que tenemos puesta en la tecnología es exponencial.
En plena instauración de la IV Revolución Industrial, la era de la información digital, es justo reconocer el papel principal que la computación va a tener en los próximos años, no solo como participante en esa ventaja evolutiva, si no también como determinante. Y es que desde que el matemático Alan Turing sentara las bases de la computación y de las redes neuronales artificiales, hasta el desarrollo del primer computador cuántico por IBM, la esperanza que tenemos puesta en la tecnología es exponencial.
Si solo analizamos la eclosión de nuevos lenguajes de programación para el desarrollo del “Deep Learning” o “Deep Seek”, aún estamos lejos de la verdadera disrupción.
Si solo analizamos la eclosión de nuevos lenguajes de programación para el desarrollo del “Deep Learning” o “Deep Seek”, aún estamos lejos de la verdadera disrupción, pero si a ello le añadimos las redes neuronales artificiales proyectadas con tecnología blockchain, gracias a la computación cuántica, ese aprendizaje profundo o esa búsqueda profunda será general, generativa y, sobre todo, verdaderamente disruptiva. Pero, antes, se deben crear verdaderos súper computadores cuánticos operativos y para ello, primero debemos asegurar el conocimiento profundo del cerebro humano.
La física cuántica nos ha permitido haber hecho el salto de la cartografía al GPS y del GPS al posible implante de navegación neural o de las pócimas de alquimistas a los rayos X de los médicos, pero para ello pasaron siglos.
En cambio, pasamos de la tiza y la pizarra o el papel y el grafito a calculadoras científicas y después a las hojas de cálculo y actualmente a las aplicaciones de las BigTech, en menos de un siglo. Sí, la tecnología avanzó rápido en el siglo XX e inicios del XXI, pero ya esa tecnología está obsoleta y hace tiempo que la comunidad científica espera un salto exponencial, pero las barreras típicas intrínsecas en sociedades de poder como la malversación de fondos para el desarrollo, al tiempo que la especulación con el uso de los avances y, por supuesto, cuestiones éticas basadas en creencias, están frenando de forma abrupta la disrupción tecnológica.
Lograr la 3WC, el consorcio de webs de búsqueda inteligente, esperada hace tantos años, no es la meta, es el inicio en la carrera de la inteligencia y vamos con delay.
El humano como máquina. Sincronicidad mental. Los pensamientos viajan
Tanto en el psicoanálisis como en conceptos místicos, el ser humano se ha visto siempre fascinado por la idea de que podemos comunicarnos por redes neuronales naturales en un espacio y a una frecuencia determinada.
El transporte de los pensamientos
El cerebro interactúa con una red infinita interconectada entre sí. Un campo abstracto. La mente está en constante intercambio y la Inteligencia Artificial está siendo usada para recrear ese modelo único e inimitable.
En un experimento para comprobar hasta qué punto la telepatía era posible, se usaron Jaulas de Faraday (estructuras diseñadas para bloquear señales electromagnéticas o variables externas). Colocaron a dos personas en habitaciones separadas, cada una en jaulas separadas con la premisa de conectar sus mentes a través de la meditación.
Luego, se estimulaba a uno con destello de luz o un sonido y se registraba la actividad cerebral mediante un encefalograma. Los resultados revelaron que, en muchos casos, el cerebro del segundo participante reflejaba patrones de el del primero como si hubiera recibido los estímulos de manera indirecta.
¿Es posible que la conexión mental entre dos personas pueda ser tan directa como la que ocurre con los sentidos tradicionales?
Nuestras mentes no están confinadas a nuestros cuerpos o a nuestros cerebros. Cuando dos personas establecen una conexión telepática están utilizando este campo para compartir información de manera directa.
La telepatía no es un don reservado, es una capacidad innata presente en todos los seres humanos que requiere práctica e intensión.
Silenciar la mente
El ruido nos impide percibir y distinguir los pensamientos. Algo parecido le sucede al cubit, el bit cuántico que es la unidad de medida con la que funcionan los computadores cuánticos.
La intensión es la fuerza matriz para silenciar la mente. Se debe establecer un mensaje claro y preciso, además, establecer un hilo energético que nos conecta con otra mente. Quizá estos conceptos metafísicos sean un deseo de las mentes y el proceso sea subjetivo, pero se trata de nosotros, los humanos, organismos bioquímicos repletos de energías increíbles.
Desde una perspectiva neurobiológica y perceptiva las mentes se conectan. La neurociencia ha demostrado que el cerebro no solo procesa información, si no que es un emisor potente de electricidad y química. Cada pensamiento que tenemos genera una reacción bioquímica en nuestro cuerpo acelerando el ritmo cardiaco, altera el cortisol, cambia la micro gestualidad y el tono de voz.
El sistema límbico, la parte primitiva del cerebro que maneja las emociones y la supervivencia, capta frecuencias, como una radio que capta frecuencias.
Con las emociones, el cerebro sufre una reestructuración plástica, mapea a las personas en su corteza cerebral. El cerebro invierte una cantidad de recursos neuronales a predecir, simular y rastrear los objetivos. Es la regulación psico biológica mutua. El sistema nervioso se calibra con el otro.
El cerebro tiene un sistema de detección de amenazas sofisticado, más rápido que el cerebro consciente. Esto se debe al desarrollo de la hipersensibilización a la intención ajena.
Más allá de los experimentos del transporte de pensamientos, el cerebro humano es increíble, por eso, entrenarlo y cuidarlo es necesario para poder mantenerlo activo, creativo, preparado para detectar amenazas vitales, engaños fáciles, intentos de reemplazo por cerebros artificiales con neuronas atrofiadas. Mantener el cerebro activo, mecánica e intelectualmente, nos hará invencibles ante máquinas programadas por usuarios de dudosa inteligencia o de inteligencia superficial.
Aprovechando la ocasión, nos conectaremos Live & Streaming para analizar si vamos camino hacia una anestesia social general para implantar la Inteligencia Artificial General degenerativa o hacia la verdadera disrupción del conocimiento profundo.
Es el segundo capítulo de nuestro podcast Ciencia♾️Creencia donde vamos investigando la semántica y la semiótica del futuro gracias a: Nanotech, BioTech, InfoTech y CognoTech.
Live & Streaming Podcasting
[ 20.06.2026 ] 🇪🇸 6PM 🇻🇪🇺🇸 – 6HCEST
PAU GUIX, escritor, productor y gestor cultural.
CECILIA RODRÍGUEZ, periodista e informática.
Acompáñanos a indagar nuestros orígenes como especie y a prepararnos para conquistar el reino de la HUMANIDAD, porque:
La Inteligencia Artificial General irrumpirá para tomar el mando en la escala evolutiva, si y solo si, la red neuronal natural de los seres humanos está desconectada.